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ESTUDIO TRANSFORMA MITOS sobre consumo de grasas y la salud

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REVISTA MAESTRO # 20 Mayo – Julio 2016

El portavoz de la American Heart Association reveló un estudio clínico, el cual se desarrolló en pacientes durante más de un año, con conclusiones que transforman los paradigmas del consumo de grasas.

La importancia de este estudio radica en que contradice la hipótesis lipídica, una teoría que la ciencia médica  asumía sin reservas como verdadera, y que ha fomentado el desarrollo de productos bajos en grasa. El estudio clínico publicado en el National Institutes of Health en EEUU, dividio a 148 personas en dos grupos. A uno se les ofreció una dieta baja en grasas y al segundo, una dieta baja en carbohidratos y alta en grasa y proteína. De los resultados cabe destacar: 1. Los participantes que siguieron una dieta baja en carbohidratos y alta en grasa y proteína perdieron más peso que los del grupo con la dieta baja en grasa. 2. Los de dieta baja en carbohidratos perdieron más grasa en proporción, y conservaron o ganaron masa muscular, mientras que a los de la dieta baja en grasa perdieron masa muscular. los dos grupos redujeron sus niveles de colesterol en sangre, pero los de la dieta baja en carbohidratos redujeron su nivel de triglicéridos y aumentaron su nivel de colesterol HDL (el bueno). Adicional a esto, la conclusión quizá más reveladora fue que, según la fórmula de Framingham la cual calcula el riesgo de sufrir un ataque al corazón y en los próximos 10 años, los participantes que siguieron una dieta baja en carbohidratos y alta en grasa y proteína vieron reducido su riesgo, mientras que los que siguieron una dieta baja en grasa no. La teoría que concentraba toda la responsabilidad de enfermedades cardivasculares en la grasa, nació en los años 70, y está asociada a las placas que se forman en las arterias conformadas por lipoproteínas de baja densidad (LDL), que transportan colesterol. Estas moléculas se oxidan, y son atacadas por los glóbulos blancos. Si no llegan a tiempo las lipoproteínas de alta densidad (HDL) a limpiar el estropicio llevándose la grasa, se forma una placa de glóbulos blancos muertos, colesterol y cristales de calcio. Esta acumulación es la que obstruye la arteria. Es decir, el problema surge cuando hay altos niveles de colesterol en forma de LDL, y bajos niveles de colesterol en forma de HDL. El colesterol no es malo por sí mismo, es una molécula esencial para el funcionamiento del organismo. ¿Cual fue la respuesta en los años 70? Pues si el problema es el colesterol, la solución es hacer que baje su presencia en la sangre. Para conseguir esto, hay que comer menos comida con colesterol (grasas saturadas) y así habrá menos colesterol en sangre. Ahora, tras estos últimos estudios si la grasa no es culpable, ¿qué tenemos que hacer para reducir el riesgo de morir de un ataque al corazón? Muchos de los consejos habituales siguen siendo válidos, pero hay otros nuevos:
* Desarrolla conciencia de los alimentos que consumes.
*Muévete más ejercicio intenso y pausas activas.
*Consumo de fibra en tu comida, especialmente en forma de verduras.
*Limita el alcohol.
*Elimina el cigarrillo.
*Reduce tu grasa corporal a través del fortalecimiento de los músculos.
*Reduce tu estrés: si estás estresado se producen radicales libres que oxidan el colesterol LDL.
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